La stanimalidad

Los números suelen ser los mejores amigos de la lógica. Le brindan argumento y sostén estadístico. Todavía más cuando exhiben tendencias holgadas como las que Rafael Nadal, uno de los absolutos dominadores del circuito ATP, traía consigo a la final del Australian Open 2014. Y, principalmente, frente su rival: Stanislas Wawrinka, a venía derrotando 12 veces con un récord perfecto en sets.  Pero no todo es matemática en el tenis.

Stanimal, como lo bautizó su ahora (créase o no) compatriota Nº2, Roger Federer, salió entero a quebrar el pronóstico. Agresivo, filoso y decidido desde el segundo 1,  el suizo entregó un nivel excepcional. La combinación ágil y fluida entre sus drives y reveses pesaron sobre un Nadal lánguido en el 63 inicial.

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PH: Mark Kolbe (Getty)

Lo que nadie esperaba fue el giro de la trama:  la queja lumbar que manifestó al manacorí en el arranque del segundo.  El time out con el trainer, las arengas (compartidas por el público) de Wawrinka y  el cero movimiento del español tras volver sellaron el zigzageo de un 6-2  intenso que daba casi por terminado el match. El saludo final, no obstante,  se negaba a aparecer.

Nadal recibió asistencia y de a poco se sobrepuso visiblemente al dolor.  Sin seguir moviéndose en el saque.  Un Wawrinka atrapado entre las imprecisiones y los nervios cedía espacio.  La definición, ambigua para estas alturas, despertaba interpretaciones mixtas, aunque no menos dramáticas. 63 para un Nº1 del mundo un tanto renovado.

Stan luchó contra la incertidumbre de su puntería en el cuarto. Enfrente, su oponente no recuperaba del todo la soltura que la molestia en la espalda le quitó. De vuelta, el suizo hizo un calco mental del nivel en el starter , y ejecutando el servicio y winners sin miedos ni restricciones, abrazó el 63 para la gloria. Melbourne ya era suyo, El 3 ATP era suyo. Y por primera vez a los 28.

El hombre detrás del hombre

Artífice en las sombras del salto motivacional, está un conocedor de lo que Wawrinka viene experimentando hace temporadas. Hablamos de Magnus Norman, su entrenador.  Un ex jugador de élite, casualmente de los últimos pre era Big 3, a quien se le negó la frutilla del Slam. La revancha tiene forma de coach.

Un break a la historia reciente

Hito aplica como un calificativo justo para el logro de Wawrinka. Y es en la irrupción en medio de una hegemonía que data desde años donde se encuentra el por qué.  Empezando por Roland Garros ´05,  los nombres ganadores de majors no salieron del trío dorado Federer-Djokovic-Nadal, con las breves excepciones de Murray y Del Potro. Hasta ahora.

StanATP

Moving Stan en Baires 2013. Casi un año después en lo más alto de Oceania.

En lo cualitativo, las victorias de Stan a Nole y Rafa pueden significar un catalizador de jaques por venir. Dimitrov brindó el ensayo (aunque inconcluso) de uno a Nadal en cuartos, sin ir más lejos. Afirmando un guiño, el tenis masculino quizá encuentre en sus nombres a los iniciadores de una neotendencia. Por prematura que sea.

Por Sebastián Capristo

Imagen Portada: FB Australian Open

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