Juan Mónaco: en el centro de su tiempo

El primer año que Juan Mónaco finalizó entre los 100 mejores del mundo fue 2004, el mismo de la final argentina de Roland Garros y quizás el punto cúspide de la Legión Argentina. Desde ese entonces, hasta fines de 2016, Pico nunca finalizó una temporada fuera del selecto grupo, pudiendo desarrollar una carrera marcada, hasta el final, por el establecimiento en el tour. Nada mal para ese chico de pelo carré que le inyectó una renovada cuota de carisma y hasta humor, gracias, en parte, a sus coterráneos tandilenses, a un grupo de compatriotas que, en cuanto podían, destacaron -hasta hoy lo hacen- el factor noble de su irrupción.

Un extático BALTC abrazó su triunfo en el ATP porteño, en 2007, el primero de nueve coronas de ese calibre. Ese bautismo alimentaría varias características de su recorrido. Dos brillan entre muchas: la disposición por ser parte de cuanto equipo de Copa Davis pudiera, y la superlativa preparación que derivó en el ansiado ingreso al Top 10 durante 2012. La primera tuvo su recompensa cuando en 2016 integró una de las cuatro formaciones en la campaña hacia la ensaladera inaugural que consiguió el país en su historia.

Representante argentino en dos Juegos Olímpicos, entrada asegurada en incontables Grand Slams durante casi década y media, vencedor de varios cracks en el camino, y hasta campeón de dobles con uno, Rafa Nadal, su amigo y confidente generacional, Pico hizo oficial hoy su retiro de la actividad en un comunicado que difundió en Twitter. “La tenacidad, el esfuerzo, el compromiso y la dedicación siempre fueron mi motor. Disfruté hasta el último partido en que competí”, sintetizó Pico entre las frases del adiós profesional.

Ahora vendrá el capítulo que él elija sobre la disciplina de la raqueta y el frenético sin descanso del circuito. Ojalá que incluya, en el futuro, una vuelta desde el lado de formador/coach. Porque muchos colegas, profesionales y juniors, pueden atestiguar una especie de padrinazgo. El “acompañame en el tour” a Diego Schwartzman. La recomendación a un sponsor. Alguna palabra experimentada para un chico que recién comienza. El fanatismo por Estudiantes que podía generar el magnetismo de cuanto jugador quisiera escucharlo en cierta sesión de entrenamiento. Esas son postales no tan extendidas de su persona, pero que existen y hablan de una tremenda calidad humana.

Por Sebastián Capristo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s