La otra asociación

Lejos de la casualidad, cerca de su verdadero material, las más recientes actuaciones de Guido Andreozzi fueron el preludio perfecto para llevarlo a su primera victoria en un Grand Slam, en Rolanga. No exenta, eso sí, de cierto suspense tras los cinco sets ante el “rising star” Taylor Fritz, tan cultivado por las mieles de la USTA.31120675_1041742389296851_4528048264846508032_n

Hace rato que el cariñosamente apodado “Beto” tenía estos resultados en él. Y la obvia madera de Top 100, lote al que está muy próximo. Pero el vínculo laboral con Kevin Konfederak probó ser el rescate anímico necesario. Una inyección de nivel, ganas, tenis, determinación y confiabilidad que desembarca justo a tiempo. Una que, en contextos donde proliferan jugadores packaging y otras etiquetas que al sistema de estrellas tanto gustan, anima a pensar que los competidores hechos desde abajo todavía pueden construirse un lugar en el tour. 

andreozzi

Andreozzi, en blanco y negro.

A veces, la presunción de que la juventud es una antinomia sine qua non de la experiencia se torna en una narrativa tan irresistible que la asumimos como verdad absoluta.

En el tenis, ¿en cuántas circunstancias vemos a jóvenes coaches (muchos formadores, sobre todo) menospreciados sólo por la edad más que debido a sus ideas? Apartados a un lado porque carecen de pertenencia al “canon”.

Como Lugones con Norrie, Kevin Konfederak supo traducir en Guido Andreozzi cualquiera que haya sido el impedimento que trabó su ascenso en los últimos tiempos. Y lo hizo siendo contemporáneo suyo (ambos nacieron en 1991). Es que mientras Guido buscaba su norte en el profesionalismo, Konfe amasó una reputación por sí mismo en college, un espacio no apresurado, de “no preassure”, donde cultivó y pensó cómo conducir a un pro, de yapa. Todo antes de los 26.

Mientras en la cancha central del BALTC Thiem cocinaba un nuevo trofeo en el ATP, “Beto” y Konfe ensayaban red, saque, estrategia. Guido sonreía, en una imagen que hacía bastante no le veíamos en futures y Challengers. Tras cartón de ese certamen, vino una racha donde ganó el 80% de sus matches. 2 títulos CH, que hoy vuelven a acercarlo al radar de los 100. Cuando dos socios perciben un objetivo en común, las ganas de plasmar herramientas para conseguirlo se vuelven más claras. Y desde tales conjunciones, la ejecución surge.

Por Sebastián Capristo

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